
Recorría las calles de mi casa con ansias de que alguien
le diera un sobre de sopa o le comprara alguna revista
ya inservible, con su linda cara de abuelita de cuentos,
a todos conmovía. Diciendo que su marido estaba enfermo,
ella muy buena esposa buscaba sopas para comer y revistas para vender,
Era intranquilo verla con su triste
cara y cada día contando anecdotas de sus moretones en sus piernas,
¡cada día era algo nuevo!.
Hasta hoy solo se ve una vez casi por seis meses, antes
se acercaba cada dos días por meses o hasta mas.
Sus pies ya no pudieron esperar afuera de las casas por
una arrogante respuesta: "No tenemos nada".
Yo siempre que la veía caminando con su carrito
le daba una fiel y inocente moneda de 100 pesos.
En esos tiempos yo tenia 10 o hasta 7 años,
y me daba pena verla con un carro lleno de revistas
sin vender y con el hambre a rugir.
Hasta que un día mi madre me contó
la pobre Historia de la "viejecita y su carrito", era
Que Su marido la golpeaba y que era un borracho.
El amor puede tanto.
Puede hacer a una persona
mentirosa y también con miedo, miedo de no querer decir la verdad,
temor a que cuando se diga la verdad
de esas amenazas serán encontradas por aquel hombre
que la golpeaba.

2 comentarios:
hola! niña de las rejas!
Aca en las rejas hay muchas abuelitas, unas tiernas y otras asquerosas. La mia es la lotita, le decimos asi por que juega lota todas las noches, somos muy creativos.
Es rico tener una abuela, a veces es bueno golpearlas para que aprendan que tiene que servir un buen te y buenas galletas.
Saludos!
Rodrigo Freire
Hola !
Hay muchas cosas por aprender, día tras día.
Yo creo que la abuelita, como cualquier abuelita del mundo, sin distinguir clase social ni idioma, quería un buen abuelito y una sopa bein calentita.
Muchos saludos
visita mi Blogspot... siempre abierto para toda la familia.
Adiós !
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